
Si deseas conocer una ciudad con un legado italiano debes visitar Bellinzona, capital del cantón del Tesino y del distrito de Bellinzona, con un pasado glorioso y comercial ya que Bellinzona se convierte en un lugar de nexo entre Como y Milán, a partir del siglo XV.
Las crónicas relatan que en la primera mitad del siglo XVI, Bellinzona fue cedida por los franceses a los confederados suizos y controlada como bailía (especie de colonia) hasta finales del siglo XVIII cuando Napoleón invade el territorio suizo. Ello obligó a la creación de dos cantones soberanos en el sur, el cantón de Bellinzona y el cantón de Lugano, que luego se fusionarían para dar vida al cantón del Tesino.
Lo cierto es que Bellinzona es la ciudad más italiana de Suiza. Impresionan sus tres de los castillos medievales, un patrimonio cultural mundial reconocido por la UNESCO. También llama la atencion que esta ciudad se halle en un desfiladero estratégico al acceso a los puertos de montaña alpinos de Gottardo, San Bernardino y Lukmanier.
Impresiona tambien un paseo por la ciudad, con sus rincones y las plazas, sus patios y casas antiguas restauradas con gran esmero al igual que sus iglesias bellas. Sin embargo, esta ciudad medieval también tiene animada vida como un centro moderno con numerosas boutiques, tiendas de exquisiteces, pubs, discotecas, restaurantes y cafés.
Y considerado el emblema de Bellinzona se halla el Castillo Castelgrand que destaca entre sus lugares turisticos y que desde su cima se vislumbra una vista panoramica preciosa del casco antiguo y el entorno de la ciudad. Alli se encuentra un Museo que documenta la historia de los castillos y del núcleo histórico de Bellinzona.
Un dato importante e historico es que los romanos reconocieron la gran importancia estratégica de la ciudad por lo que edificaron sus primeras fortalezas que en la Edad Media se convirtieron en castillos inexpugnables durante largo tiempo.




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