
El carnaval en Suiza no es, por supuesto, comparable con el de Venecia o el de Rio de Janeiro, que son mucho más espectaculares y de notoriedad mundial. Pero los que creen que los suizos son muy conservadores cuando llega la hora de celebrar algún rito carnavalesco, se equivocan.
Durante la temporada carnavalesca, la gente disfruta y aprovecha los últimos días antes de que empiece la cuaresma para gozar de los placeres profanos. Las máscaras, los disfraces, partituras e instrumentos son los utensilios requeridos para que la gente que participe en la cabalgata, pueda tomar otra identidad, aunque sólo sea durante la exhibición carnavalesca en las calles.
El carnaval es la ocasión indicada del año para burlarse de los políticos (como ocurre sobre todo en Basilea) y para pasarlo bien, celebrando el final inminente del invierno. El carnaval se celebra en casi todo el país. Pero las fechas y ciertos ritos varían mucho de cantón en cantón.
Los orígenes del carnaval se remontan a determinadas festividades primaverales paganas de la época antigua que a su vez se transformaron en ritos religiosos durante la cristianización de Occidente. Durante la época moderna se convirtieron en costumbres folklóricas seglares.
En algunas regiones el ceremonial carnavalesco muestra rasgos inequívocos de un pasado pagano, sobre todo si se utilizan máscaras feroces para espantar los espíritus maléficos, como es el caso en algunos valles valesanos.
Cabe destacar que las cabalgatas carnavalescas más célebres y más grandes de Suiza son las de Basilea y Lucerna.


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