
El Pabellón Chino es un singular remanso de belleza en el imponente parque natural de Drottningholm. Con motivo de su cumpleaños, la reina Luisa Ulrica fue agasajada en 1753 por el rey Adolfo Federico con un pequeño palacete chino de recreo dentro del parque de Drottningholm, un presente muy apreciado en un tiempo en que toda Europa sentía pasión por todo lo chino.
Esta estructura de madera fue sustituida en torno a 1760 por una edificación más sólida, que hoy en día contiene algunos de los principales ejemplos de decoración rococó europea al estilo chino. Una buena muestra de dicha tradición es la Cámara Amarilla, con paneles chinos laqueados insertos en los amplios espacios de las paredes. El laqueado estaba entre las cosas que más fascinaban en Europa, por no existir dicha técnica en el continente.
Al hacerse cargo el Estado sueco de Drottningholm se inició la catalogación de las colecciones del Pabellón Chino. La mayor parte de los objetos descritos en este inventario permanecen en su lugar original, lo que convierte a este edificio en uno de los ejemplos más auténticos de chinoisserie europea del siglo XVIII.
El Pabellón Chino puede visitarse libremente entre mayo y septiembre. La entrada incluye recorridos guiados, lo cual convierte la visita en una experiencia fuera de lo habitual.



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