
Es considerado uno de los más bellos monumentos en Estocolmo. Nos referimos al Palacio de Rosersberg que se encuentra a orillas del Lago Mälaren, en las afueras de la ciudad fue construido en la década de 1630 por la familia Oxenstierna.
Cuenta la historia que este monumento se convirtió en palacio real en 1762, cuando el Estado se lo dió como residencia al al Duque Carlos , quien posteriormente fue llamado Carlos XIII.
Y sobre el origen de su nombre, le comentamos que deriva de Gabriel Bengtsson Oxenstierna quien puso el nombre al palacio en honor a su madre que descendía de la prestigiosa familia Tre Rosor (“Tres Rosas”). Y la construcción del castillo se realizó en el estilo renacentista que se comenzó en 1634 y se completó en 1638.
Hasta que a finales del siglo XVII Bengt Oxenstierna, lo modernizó radicalmente redecorándolo y reconstruyéndolo en el estilo rococó, bajo la dirección del arquitecto Nicodemus Tessin el Joven. Para ello se construyó un nuevo tejado para el edificio y se añadieron nuevas galerías con columnas.
Y como parte de la modernización se crearon nuevas salas como los salones Naranja y Rojo, y la Sala Hogland. Cabe destacar que este Palacio era el favorito entre los palacios reales para Carlos XIV Juan y la reina Désirée Clary, quienes pasaban los veranos en este lugar.
Un recorrido por el Palacio observará el majestuoso y lujoso dormitorio del rey Carlos considerado como uno de los más importantes ejemplos de interiores suecos de principios del siglo XIX.



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