La consigna de la mayoría de los suizos para despedir y celebrar la llegada del año 2009 ha sido “olvidar la crisis” y festejar entre el ruido de los fuegos artificiales, campanadas y fiestas callejeras y populares.
Como en años anteriores es la tradición que se impone, sobre todo en las comarcas rurales y montañosas, que han aprovechado la excelente temporada de nieve para atraer a turistas a participar en las diferentes actividades tradicionales organizadas para despedir el año y recibir el nuevo que comienza.
En tiempos de recesión, la tradición reaparece con más fuerza, anclada en ritos solidarios, y que muchos pensaban ya olvidadas y perdidas por el paso de los años. Un ejemplo es la celebración de los “Nicolás de Nochevieja” de Urnäsch, en el cantón de Appenzel.
El origen de esta fiesta, que data desde hace dos siglos, nació con un objetivo solidario, para lo cual los habitantes de la ciudad se disfrazan con máscaras y trajes coloridos y personas disfrazadas de Nicolás piden limosnas para ayudar a los más necesitados.
Con el paso de los años, esta tradición ha evolucionado hacia una forma de expresión más artística y sofisticada, lo que constituye una atracción turística suplementaria. Hoy en día, los Nicolás llevan vestidos y máscaras que constituyen verdaderas obras de artes.
En estas fiestas participan varios grupos que representan categorías sociales, donde destacan personajes típicos como los “Wüeschte” (feos) que llevan disfraces naturales como ramas de abeto, musgo y máscaras terroríficas, y los “Schö-Wüeschte” (bellos) con trajes más elegantes y distinguidos.




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